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Golpe de efecto de Google en el negocio de la telefonía móvil. La compañía más potente en Internet anuncia la compra de Motorola Mobility, con la que se dota de la capacidad para fabricar sus propios dispositivos y conseguir así parecerse a Apple, el rival a batir, y accede a sus miles de patentes.
La operación, hecha pública este 15 de agosto de 2011, está valorada en 12.500 millones de dólares (8.700 millones de euros), en la que está considerada su mayor compra.
Se trata de uno de los movimientos más inesperados de los últimos años en el ámbito de las telecomunicaciones, comparable a la unión en 2001 de Sony Corp. y el gigante sueco de la telefonía móvil Ericsson.
La división de dispositivos móviles de Motorola se separaba a principios de año de la compañía principal —ahora Motorla Solutions Inc.— para establecerse por su cuenta en el mercado.
Tras lo que ha parecido un periodo de crisis en los fueros internos de Motorola Mobility, Google ha adquirido hoy un 63% del accionariado de la recientemente creada empresa dejándonos a todos boquiabiertos, especialmente tras las palabras de Sanjay Jha, CEO de Motorola Mobility, que abría una puerta a un futuro acuerdo con Microsoft para licenciar WP7.
Como explican en Gizmología, lejos de optar por absorber el negocio bajo la marca principal, Google ha decidido operar su nueva división de dispositivos móviles como un negocio separado, manteniendo su nombre y esencia, aunque la adquisición denota un gran interés de la firma americana por establecer por fin su dominio en el mercado de lossmartphones y tablets, utilizando a Motorola como un gran trampolín para Android.
Sin embargo las implicaciones de este acuerdo van más allá del impulso de una plataforma.
Nueva empresa, nuevos objetivos, viejas costumbres
Aunque haya sido comprada, Motorola no experimentará cambios radicales en su manera de hacer negocios, o en sus políticas. Sigue siendo un partner de Google, licenciandoAndroid para usarlo en sus nuevos smartphones, y su CEO sigue estando al mando de las decisiones internas, de modo que en esencia, la marca que gusta a muchos seguirá intacta.
Ahora bien, la mano de Google estará ahí para guiar a esta nueva división, y trabajar con ellos en lo que será el nuevo camino de Android como sistema operativo móvil.
Hasta el momento, el control que Google ejercía sobre el hardware en el que funciona Android era más bien escaso, limitado a unas pautas mínimas para los fabricantes, que tenían vía libre para elegir los componentes de sus dispositivos.
Esto ocasionó no solo la temida y odiada fragmentación en Android, si no también terminales de “estándares bajos” con una memoria RAM limitada, o un procesador de poca potencia que ralentizaban el sistema y ofrecían una pobre experiencia de usuario, dañando la imagen de la compañía.
Con este acuerdo recogen bajo su ala un auténtico fabricante de smartphones y tablets, que les ayudará a desarrollar no solo el sistema operativo como tal, si no a alcanzar un estándar de facto que presentar a las distintas marcas, para unificar, como hace Microsoft con WP7, todos los dispositivos bajo una identidad. Del mismo modo, la colaboración debería ser igualmente beneficiosa para Motorola, que podría diseñar un hardware alrededor del sistema operativo, del mismo modo que Apple con sus terminales iOS, para maximizar la compatibilidad y mejorar el rendimiento.
Las patentes, nuestro gran aliado, nuestro gran enemigo
“El que no nada se hunde”, eso ha debido pensar Google al ver todos sus frentes legales abiertos por las benditas patentes. Al adquirir Motorola Mobility, Larry Page y su séquito ha puesto sus manos en 17000 (diecisiete mil) nuevas patentes propiedad de la recién llegada.
Muchos dirían, como en el caso de HTC y S3, que la compra puede tener como objetivo único la defensa legal ante otras compañías que quieren amargar los dulces — Donut, Ecclair, Froyo, Gingerbread, Honeycomb… ¿Lo pillais?
¿Demasiado obvio? — de Google. La diferencia entre los dos casos se hace evidente cuando nos fijamos en los ingresos de Motorola, que en el primer cuarto de este año ingresó 2400 millones de dólares provenientes de dispositivos móviles, un 28% más que en 2010, y tiene un activo neto de 3.000 millones de dólares a su disposición, que por extensión han pasado a Google, dejando el acuerdo en aproximadamente 9500 millones.
La compañía tiene liquidez y proyección suficiente como para convertirse en una gran compra incluso sin la compañía de las patentes, pero estas serán un inestimable anexo al archivo de patentes de Google.
Estas incorporaciones ayudarán a la compañía a defenderse de posibles amenazas de otras firmas llegado el caso de una nueva y absurda batalla legal por el control del mercado. No podemos olvidar que tanto Apple como Microsoft también adquieren muchas patentes en su cruzada por anular a Android, o eso opina Google, que les ha acusado precisamente de mantenerlos al margen para acaparar las máximas posibles.
Una gran compañía conlleva una gran responsabilidad
Las palabras del venerable Ben Parker son aplicables a este caso. Con esta nueva adquisición, Google se ha buscado nuevos enemigos, pasando a competir directamente con otros fabricantes de hardware, como HTC, Samsung o Sony Ericsson, y en menor medida, dada la oportunidad para producir también dispositivos Google TV únicos con la ayuda de Motorola, también entrarían en competencia directa con firmas como Logitech, Sony o LG. Es un gran salto de responsabilidad para Google, que deberá adecuarse a las nuevas exigencias del mercado además de seguir ofreciendo asistencia a las firmas que sigan licenciando Android, en cualquiera de sus variantes.
¿Está preparada Google para este tipo de negocio? Solo el tiempo lo dirá. Afortunadamente, junto a Motorola Mobility, Google se lleva también la profesionalidad de muchos expertos, como el propio Sanjay Jha, que cuentan con vasta experiencia en el sector de las telecomunicaciones y los dispositivos móviles.
El futuro, según Google
Si me lo permitís, voy a jugarme la carta de ver el futuro, y os propongo que vosotros también lo hagais. La alianza con Motorola abrirá un nuevo camino a Google, que conseguirá una nueva generación de smartphones y dispositivos de entretenimiento Android bastante superior a la que tenemos hoy en el mercado — sobre la que tampoco podemos hablar muy mal — gracias al trabajo en equipo con su nueva división.
No solo eso, la asignatura pendiente de la compañía, Google TV, también experimentará un gran crecimiento, al obtener automáticamente un fabricante fiel y fiable para sus próximos proyectos.
La evolución se esta plataforma ha sido especialmente difícil, aunque parece que con las últimas versiones, Google ha vuelto al camino correcto, y la ayuda de Motorola se antoja imprescindible para terminar de establecer un producto con la capacidad de mover al consumidor — proverbialmente, porque se quedarían pegados al sofá con el mando a distancia —
En definitiva, lo que podría parecer a simple vista como un acuerdo más, puede tornarse en la mejor decisión que Google ha tomado en su ya abotargado historial.
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